Dermatitis de origen alérgico
La dermatitis atópica consiste en la aparición de eccemas en la piel (enrojecimiento de la piel, con picor, descamación fina y, a veces, fisuración). Tiene una importante base genética alérgica y en muchos pacientes con dermatitis atópica existe un factor alérgico claramente implicado (alérgenos ambientales o alimentarios).

Por ello, en todo paciente con dermatitis atópica se debería hacer un estudio alérgico apropiado. Las dermatitis de contacto se manifiestan de forma similar a la dermatitis atópica, si bien las lesiones aparecen en las zonas de piel expuesta al agente causal. Pueden comportar un mecanismo irritante o un mecanismo alérgico. En la actualidad, el único tratamiento adecuado es la evitación del agente causal, de ahí la importancia de determinarlo mediante las pruebas epicutáneas o de parche.
Las urticarias (aparición de enrojecimiento, habones y picor por diversas regiones del cuerpo o de forma generalizada) y el angioedema (inflamación del tejido subcutáneo de determinadas zonas (labios, párpados, manos, glotis) pueden ser la manifestación común a diversos trastornos que activen el sistema inflamatorio de la piel: alergias a alimentos o medicamentos, contacto con sustancias urticantes, factores físicos (calor, vibración, frío, presión, etc.), infecciones subyacentes, enfermedades autoinmunitarias, procesos tumorales, defectos genéticos, etc. Una historia clínica minuciosa y las pruebas complementarias apropiadas pueden detectar la causa en un buen número de casos, si bien en un porcentaje nada despreciable no se reconoce una causa clara. Son los llamados casos idiopáticos.
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Ramón Rodríguez
DOCTOR
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